Maternidad

La carga mental existe pero no se ve

17 diciembre, 2019
los terribles dos

Voy a ser súper sincera hoy aquí y es que ayer tuve una mañana de mierda.

Perdí los nervios con los niños antes de las 8:30h y eso me hizo estar echa polvo después. El sentimiento de culpabilidad de gritarles y de cagarme en su estampa es difícil de gestionar. Al menos para mí lo es.

Y la realidad es que analizando la situación me di cuenta de que la única culpable de todo SÍ QUE SOY YO.

Estoy agotada

Como bien sabes, estoy en pleno proceso de destete de los bebés, pero sigo sin dormir. Es más, duermo peor porque adopto posturas extrañas y además, comparto cama con mi mayor también (anoche estuvimos Liam, Eric y yo en la cama, y he dormido con pies de cada uno encima).

Me levanto cada día con dolor de cervicales y de cabeza, y eso que fui la semana pasada a darme un masaje que me dejó rotísima los primeros días y no soporto tener que tomar ibuprofenos, porque estoy en proceso de eliminación de toda sustancia química prescindible de mi vida.

Pero todo esto es ahora. La realidad es que llevo sin dormir más de 2 horas del tirón desde que nacieron los pollitos y parecía que mi cuerpo estaba acostumbrado, pero lo que me está pasando es fruto de todo ese cúmulo de agotamiento extremo.

La rutina me mata

Esto que te voy a contar ahora se contradice, pero es lo que siento.

Yo soy una persona de rutinas. Me gusta que el día siempre transcurra igual, porque eso me da seguridad y me permite tener un plan. Pero a su vez, esto es negativo, porque soy incapaz de amoldarme a imprevistos y cuando los hay, se me desmorona todo.

Dejando a un lado esa pequeña explicación de mi caos interior, te diré que ODIO la rutina de las mañanas y las tardes con los niños.

Por las mañanas estoy yo sola y tengo que preparar desayunos, almuerzo, desayunar yo, vestirme yo y preparar a los 3. Todo eso intentando que salgan ilesos de casa, algo que últimamente se han propuesto evitar.

Y por las tardes… siempre la misma historia. Jugar, evitar que se peleen, muerdan o pateen, a las 19h empezar a hacer la cena, gritos, peleas, gritos, cena, desastre, suciedad, suelo de mierda y a las 20h a dormir.

Ahora añádele lloros, ropa por doblar de hace varios días, suelo que sigue sin limpiarse porque siempre hay otras prioridades… etc.

NO. PUEDO. MÁS.

Punto de no retorno

Siento que estoy quemada. No, perdón. Estoy CHURRASCADA. Salto a la mínima, me tomo a mal cosas que en otra situación me han hecho reír. Estoy crispada, quiero discutir, gritar y quiero IRME DE CASA.

Hace poco estuve en un taller de Desahogo Maternal de Madremente y lloré después de no haberlo hecho en mucho tiempo. Sentía que estaba seca, que intentaba llorar y no salía nada, pero allí, salió todo. Y desde entonces, he vuelto a llorar unas cuantas veces más.

Y es que viene bien para soltar lastre, pero joder, mejor poderse recuperar después. Yo no lo consigo. Sigo anclada en ese agotamiento, frustración de la rutina diaria que ahora mismo se centra en evitar que el mayor patee a los pequeños y que los pequeños se muerdan entre ellos.

Me siento mal por pensar así. Me siento mal por querer que llegue el lunes y que se vayan todos al cole. Me siento mal por trabajar en casa y no fregar el suelo lleno de mierda ni doblar la ropa, pero es que NO ME DA LA GANA.

Necesito tiempo para mí

Cuando decía que la culpa era solo mía, iba en serio.

No sé qué he pretendido todo este tiempo, ¿qué alguien se preocupase por mí? Claro, parece ser que si no te quejas es que estás bien y si lo haces eres una madre pésima que no puede con nada.

Estoy hasta las narices de tanto postureo, estoy quemadísima y quiero (sé que lo repito) HUIR.

No estoy deprimida y echo de menos a mis hijos cuando están en el cole, pero es que mi problema está en que no consigo desconectar.

Trabajar desde casa me encanta y ahora que estoy haciendo el negocio de Young Living y me va súper bien, hace que si un día alguno se ponga malo, no trabaje y ya está. Pero me gusta mi trabajo, quiero mantenerme activa, hacer cosas…. y siempre me quedo yo para el final.

Quiero hacer algo, pero ¿el qué?

Según estoy escribiendo este post estoy pensando en irme a comer por ahí yo sola. A disfrutar del silencio y de la compañía de mí misma, pero por otro lado pienso que podría seguir aquí sentada haciendo otras cosas que tengo que hacer, como avanzar mi lista de “to do’s” o mejor aún, levantarme y fregar el suelo de mierda o doblar la ropa.

Ayer recordé el concepto de carga mental y creo que estoy así. No se ve, pero se siente. Está ahí. Tengo una mochila pesada que me hace verlo todo desde una perspectiva incorrecta y aunque a pesar de todo esto soy capaz de desconectar, esa desconexión no dura porque no estoy tratando el origen del problema.

¿Y cuál es el origen del problema?

Pues ni puta idea. La verdad es que no me apetece en absoluto esta Navidad y eso me entristece porque yo soy muy fan de la Navidad, pero pensar en que voy a estar dos semanas con los niños… ¡PERO QUÉ HORRIBLE SOY POR PENSAR ASÍ!

Pero sí, lo pienso. Pienso en 2 semanas enfadándome con Bichito porque trata mal a sus hermanos, pienso en dos semanas en las que mi vida gira en torno a las putas siestas de los bebés. No podemos hacer nada porque si no duermen, se agilipollan y luego es peor.

Bueno, de algo me está sirviendo soltar toda esta mierda y es que por fin estoy llorando, soltando lastre. Y sé que habrá a quien no le gusten mis palabras, pero esto es la realidad.

Estoy cansada y agotada porque me he olvidado de mí misma, porque siempre estoy priorizando a los demás antes que a mí y no debería ser así.

Pero es que no necesito una hora o dos libres al día. Ahora siento que necesito una semana lejos de todos, porque la bola es grande, muy grande.

Para empezar, me voy a comer por ahí, que me lo he ganado.

Perdona la chapa.

  • Responder
    Arancha
    17 diciembre, 2019 at 1:25 pm

    Yo voy a ser madre en un mes, así que no he experimentado esos sentimientos que describes, pero los entiendo. Lo que se me ha ocurrido (y seguramente que a ti también) es que contrates a alguien para que se encargue de las faenas de casa. No por trabajar en casa debes también alcanzar a encargarte de la limpieza, no es un fracaso. Desconozco tu posición al respecto, pero es lo que me ha venido a la cabeza que podrías hacer. Y supongo que esta etapa tan dura pasará y volverás a estar más tranquila y con más tiempo para ti. Ánimo y cuídate mucho! Besos

  • Responder
    Paloma
    17 diciembre, 2019 at 1:30 pm

    Cómo te entiendo Laura!
    Cuando nació mi segundo hijo, Mario no tenía los 2 años todavía así que me junté con dos bebés…el primer año fue horrible, tenía que estar pendiente del mayor para que no hiciera daño al pequeño,etc,la casa, 6 meses de baja y sólo deseaba ponerme a trabajar y que llegara también el lunes para la guarde!
    No te sientas culpable, es totalmente normal, efectivamente hay que encontrar tiempo para nosotras!
    Yo una vez al mes, tengo quedada con amigas y salimos SOLAS,sin niños y de vez en cuando salida con mi marido solos también.
    También te recomendaría ayuda para la casa, que quema mucho y quita mucho tiempo, aunque desconozco tu situación.
    Mucho ánimo que el tiempo pasa! 💪😘

  • Responder
    Fanny
    17 diciembre, 2019 at 1:41 pm

    Mucho ánimo y disfruta de la comida!!
    Te entiendo perfectamente y solo tengo una bichita de 2 años, es agotadora. A veces también pierdo los nervios, acabo dando un grito, ella se ríe como si nada y yo al momento me siento fatal. Yo también me dejo para el final, nunca saco tiempo para mi y es malísimo, porque merecemos y necesitamos desconectar.
    Mira, me has dado envidia. En lugar de comer en la oficina, me voy a dar una vuelta SOLA por las tiendas, compre o no, me despejo y puedo ver escaparates sin tener que ir corriendo detrás de nadie jajaja
    PD: Vi tu vídeo del destete, estas Navidades aprovechando las vacaciones, me pongo a ello. Deséame suerte 😉
    Un abrazo!

  • Responder
    Ana
    17 diciembre, 2019 at 3:07 pm

    Tranquila Laura! Creo que somos muchas mamás así!! Empatizo contigo y me siento identificada en muchos aspectos y eso que yo solo tengo una de 11 meses, con 3 no me quiero imaginar. Llevo ya una temporada que siento que he perdido mi identidad porque todo es la niña, sus putas siestas (y llevamos 1 mes en plena regresión) la casa etc siempre lo mismo sin vida para siquiera para pasarme el pintalabios

  • Responder
    Silvia
    17 diciembre, 2019 at 5:14 pm

    Parece que lo haya escrito yo, y sólo tengo un hijo!! de la misma edad que los pollitos, y también soy autónoma.. me hago una idea de lo que estás pasando. Así que te mando mucho ánimo un abrazo enorme, esto también pasará!

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    Macarena
    17 diciembre, 2019 at 6:49 pm

    Mucho ánimo, todos tenemos días de mierda.

  • Responder
    Diana
    17 diciembre, 2019 at 8:34 pm

    Pues como ya te han respondido por aquí creo que puedes delegar ciertas tareas del hogar como la limpieza. Yo soy madre de dos niños, autónoma y también trabajo desde casa muchos días pero no significa que como estoy en casa tengo que encargarme yo de todo. NO. Tenemos a una persona que IE viene y hace todo lo relativo a las tareas del hogar, por eso se llaman empleadas de hogar, porque es una profesión. A mi con la mía y con cuidar de dos niños me llega así que imagino que a ti con tres también. Es importante que empieces a soltar. En general nos cuesta delegar y te aseguro que una vez lo haces es maravilloso. Es necesario tener tiempo para nosotras y también para la pareja de vez en cuando. Un abrazo y mucho ánimo
    O!

  • Responder
    Natalia
    17 diciembre, 2019 at 8:53 pm

    No estás sola! Yo desde chile y con solo uno de tres años y trabajo de tiempo completo,me siento continuamente así. Es agotador! Vete a comer sola y pide una buena copa!. Salud laura

  • Responder
    Natalia
    18 diciembre, 2019 at 1:46 pm

    Hola Laura!!!! La carga mental de ser madre no se va nunca… y lo único que puedo decirte es que hay que pasar por todos esos escalones, creo que es el mismo organismo, nuestro cuerpo, el que nos pide a gritos una vía de escape. Y llorar cura mucho. Creo que las madres acumulamos frustraciones hasta que llega el día en el nada te cuadra, nada te llena, nada te encaja, estás fuera de lugar (te sientes fuera de lugar) y ejercitamos tanto el autocontrol y el estrés sigue y sigue subiendo… ese grito, esas lágrimas son tu via de escape… lo que te salva de salir corriendo…
    También somos espejos… y los niños absorben todas las vibraciones a su alrededor… no te sientas culpable.. a los niños les gusta más una mamá real que una perfecta, ellos nos entienden mucho más de lo que nosotras creemos…
    Cuando me tocan esos periodos de estrés a mí me ayuda mucho dedicarle un tiempo a mis plantas… y vivo en un piso… que si tuviera una casa con terreno menos mala onda hubiesen tenido que aguantar mis niños y marido…
    Espero que todos estos comentarios te sirvan… llevo 21 años siendo madre y hace 4 la vida nos trajo un pequeño de alta demanda… y yo quebya había criado a dos mayores tuve que desaprender y descubrir una nueva maternidad… te entiendo perfectamente…
    Ahhhh y yo también me siento vieja desde que pasé los 35 👍👍… tengo 37
    Ánimos!!!!!

  • Responder
    Chitin
    18 diciembre, 2019 at 1:47 pm

    Ya te lo han dicho en los comentarios anteriores, aún así, aquí tienes mi granito de arena, con mi experiencia por si te puede resultar de ayuda, yo trato de no dar consejos, no soy experta, simplemente te digo lo que yo he hecho y me ha servido.
    Lo primero, he tratado de entender que no voy a tener la casa impoluta, la ropa planchada y doblada siempre y el cesto de la ropa vacío, pero he conseguido no preocuparme por ello porque ahora cuento con una persona que viene unas horas a la semana y se encarga de ello, además para tratar de mantener un poco el suelo decente, me regalé a “pepito”, un robot aspirador de los más baratos, nada de un i-robot carísimo…pero que me deja el suelo limpio y sobre todo, la cocina barrida y fregada cuando termino de cocinar y yo puedo despreocuparme.
    Hay épocas peores, cuando son tan chiquitos, la mía se negaba a comer otra cosa que no fuera teta, durante bastantes meses y mi baja maternal se había acabado y mi marido estaba en paro…no había opción, yo TENÍA que volver a la oficina… y él no tenía teta… hasta que probando papillas, una la aceptó.
    También he contado con mi amiga, la madrina de la nena que disfruta de pasar alguna tarde con ellos, haciendo manualidades, viendo una peli…y yo puedo dededicarme a hacer alguna de las mil cosas pendientes, relajarme, ir al cine con mi marido, o simplemente tumbarme en el sofá.
    Yo creo que salvo las millonarias que dejan a sus hijos en manos de nannys, todas las demás hemos pasado por algún momento de estar “quemadas”, pero va pasando…¡ánimo! y busca cual es tu manera de recuperar la paz interior.
    Espero que hayas disfrutado de esa comida 😀

  • Responder
    Mamá Economista
    20 diciembre, 2019 at 12:13 am

    En estos momentos, y llevo así unos cuantos meses, me siento igual que tú. Paso sola mucho tiempo con una hija de 13 años y otra de 2 años. Horarios y demandas diferentes, sin ayuda e intentando teletrabajar. Me ha ayudado mucho leer algo que yo misma podría haber escrito. Gracias.

  • Responder
    Marta
    22 diciembre, 2019 at 9:27 pm

    Hola Laura, entiendo cada punto que has comentado. Tengo mellizas de 20 meses y la verdad es que yo también llevo una racha horrible. Los gritos de las niñas me superan, las bañeras son horribles, vestirlas es una gincana, en fin…Me enfado por todo, estoy de mal humor, súper irascible, contesto mal a mi marido… todo un show! Jejejej. El tema de la casa, tengo una chica un día a la semana 3 horas y con esto me basta. También soy autónoma y hay veces que trabajo desde casa, pero la verdad es que va muy bien salir a despejarse y relacionarse con adultos. Yo estoy leyendo el último libro de Victor Küppers “ Vivir la vida con sentido” y la verdad es que me está ayudando bastante a relativizar un todo este asunto. Mucho ánimo y un fuerte abrazo!

  • Responder
    María
    5 enero, 2020 at 5:40 pm

    Hola Laura, como todas las demás han dicho, es normal sentirse así, seguro que hasta las famosas ricas estupendas con nannies tienen también momentos así (otra cosa es que lo confiesen en el “Hola”). Me siento identificada totalmente, yo tengo una mayor de 3 y dos niños mellizos de casi 1 año. Al menos la mayor de momento no les pega…pero los chicos me la lian cada dos por tres. Yo trabajo fuera de casa y esa es una de mis vías de escape, y de momento aún no me he decidido a coger a nadie para la casa. Eso sí, aquí quien viene de visita (abuelos, tíos, etc) tiene que ayudar. Y mi marido pringa lo mismo que yo. Tenemos afortunadamente a mis padres al pie del cañón y mi cuñada lo mismo, y nos echan una mano siempre, nos dan margen para irnos alguna vez los dos solos a cenar o al cine y mi madre hasta me friega el suelo de mierda (me ha encantado, lo siento igual!)si se lo pido (y a veces me lee la mente y sin pedírselo también). Es una etapa dura, muy dura. Tenemos que recordarnos que no somos perfectas, que las madres perfectas no existen, que la casa puede estar desordenada un tiempo, que no va a venir Mary Poppins a controlar si lo hacemos bien, y deberíamos hacernos seguidoras de la corriente de crianza “para que el bebé este bien, la mamá tiene que estar bien”, es decir, necesitamos ser mujeres, individuos, con personalidad propia, aficiones (aunque sean pequeñas), y que narices también necesitamos ser mujeres de nuestras parejas, amantes, o en ocasiones llaneros solitarios a la hora de comer. Y no pasa nada. Una patada en el culo a quien lo critique. mucho ánimo y a comer sola muchos días más!!

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