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Maternidad

Mi parto inducido

20 enero, 2016

Hace poco más de 3 semanas que di a luz a Bichito. Si me seguís por Instagram, estoy segura de que ya le conocéis. Sobra que diga que se me cae la baba con mi príncipe. De todos modos, otro día escribiré un post más sentimental.

Hoy, y para volver de forma oficial al 2.0, quiero contar como fue mi parto, además de que es el punto de partida de esta nueva aventura llamada maternidad. Será un post largo, pero pienso poner toda la carne en el asador.

mi parto

Me gustaría ser lo más esquemática posible, así que intentaré relatar los hechos de forma cronológica. No obstante, me gustaría comentar antes que finalmente me dieron cita para inducir el parto estando de 41+5 semanas, es decir, el 26/12/2015, sábado a las 9:30h. Si no os apetece leer, también podéis verme:

https://youtu.be/b7D_bxJz4Q0

Ahora sí, ¡vamos allá!:

26/12/2015

5:30h – Me desperté como tantas otras veces durante la noche, pero esta vez vi que estaba perdiendo un líquido de color rosa. Recordando lo que me explicaron en las clases de preparación al parto, supe que era líquido amniótico.

Me puse feliz, no os lo voy a negar. Había escuchado tantos casos de mujeres que se ponían de parto justo antes de su inducción que llegué a creer que a mí me pasaría lo mismo.

Desperté a maridín y ya nos quedamos los dos despiertos, nerviosos. Ya que teníamos la hora programada a las 9:30h para la inducción, no iríamos antes al hospital, así que me puse una compresa y me senté en el sofá para relajarme.

Tenía contracciones de forma regular, cada 7 minutos o así, pero no dolían. El caso es que algo estaba pasando y estaba emocionadísima.

9:30h – Llegamos al hospital y les informé de que a pesar de tener programada la inducción, había roto aguas (luego supe que era fisura y no rotura) y tuvimos que esperar un rato en la sala de espera. El 26 de diciembre es festivo en Cataluña, así que el hospital estaba vacío y muy tranquilo.

10:00h – Dicen mi nombre, y maletas en mano, maridín y yo pasamos a consulta donde me dieron el camisón de hospital típico abierto por detrás para que me cambiase. Sin mirarme ni nada, me pasan a monitores durante 1 hora.

Tenía contracciones mas o menos regulares, pero no dolían. Yo solo podía pensar que sin dolor no había avance, y lejos de ponerme más nerviosa, me dediqué a relajarme y a intentar hacerme amiga de la matrona que me habían asignado. Tal y como os dije, aunque llevaba un plan de parto en la carpeta, decidí que lo mejor que podía hacer era comunicarme lo máximo posible con el personal sanitario. Y así lo hice.

En la sala de monitores (que realmente era una sala de partos vacía porque no tenían donde ponerme aún… la luna llena de la noche del 25 había llenado de parturientas el hospital y yo no dejaba de escuchar llantos de bebés naciendo), me pusieron la vía en el brazo izquierdo.

11:00h – Me hacen pasar a la consulta de una ginecóloga que, o tenía mi edad o era más joven. Me hizo un tacto vaginal y me dijo que no estaba verde del todo y que había alguna esperanza de que la cosa no se alargase demasiado.

Me explicó que me pondría una primera dosis de prostaglandinas (dos pastillas vía vaginal) que tenía una duración de 4 horas y que como máximo, se podían poner 6, es decir, 24 horas de inducción con prostaglandinas.

No todas las mujeres reaccionan igual a esta hormona, así que en función de como fuese avanzando, así iría la cosa.

Con la primera dosis de prostaglandinas puesta, volvimos a la sala de monitores mientras preparaban una sala de dilatación para nosotros.

Sobre las 12:45h, empiezo a notar que me da una hipoglucemia. Yo se lo comunico a la matrona, pero al rato aparece una enfermera distinta para preguntarme por qué no me había llevado mi insulina. Yo le expliqué muy amablemente que a mí nadie me había dicho nada, que el ginecólogo me dijo una vez que una vez llegase al hospital, ellos se ocuparían de mi diabetes. La enfermera me dijo un “pero es que tu no estás de parto aún” que hizo que le respondiera un “y yo que sé…” desganado y en plan rancio.

Finalmente, me midieron el azúcar y efectivamente, estaba baja de azúcar, así que a las 13:00h me trajeron la comida que devoré porque estaba muerta de hambre, aunque un poco “plof” por la bajada de azúcar.

13:15h – Nos pasan a una sala de dilatación que ya había conocido cuando estuve en urgencias a las 30 semanas de embarazo. Era una sala no muy grande con una cama, una butaca reclinable y un baño con una ducha bastante chula (que no utilicé).

Estuvimos ahí esperando que pasase el tiempo hasta la próxima dosis de prostaglandinas que debía ser a las 15h.

Durante esas horas, iba y venía la matrona para preguntarme como estaba, tomarme la tensión, la temperatura y conectarme a monitores. Mis contracciones eran como un dolor de regla. Salimos un par de veces de la sala de dilatación para pasear por el hospital y activar el proceso. En uno de esos paseos (yo llevaba bata para taparme el culo, obvio), nos encontramos con mis suegros que habían venido a saludar.

15:00h – Tenían que venir a buscarme para la siguiente dosis de prostaglandinas, pero justo entró una mujer gritando como si no hubiese un mañana, diciendo que tenía contracciones cada dos minutos y con ganas de empujar. Sus gritos me pusieron los pelos de punta.

15:10h – Se oye llorar al bebé de esta mujer que hacía tan solo 10 minutos que acababa de llegar. Confieso que con cada llanto de bebé, a mí se me empañaban los ojos de la emoción. Estaba deseando vivir ese momento yo también.

15:45h – Ya que no aparecía nadie por allí, le pedí a maridín que saliese a preguntar qué pasaba conmigo.

16:00h – Me vuelven a pasar a la consulta de la ginecóloga que me hace otro tacto vaginal. Estoy dilatada de 4 cm y dice que me va a romper la bolsa amniótica para hacer que todo vaya más rápido.

No me dolió nada. Noté como caía todo el líquido entre mis piernas, y después, volvió a ponerme una segunda dosis de prostaglandinas.

Ella auguró que probablemente no necesitase más dosis de prostaglandinas, pero que me lo tomase con calma.

16:30h – Las contracciones empezaban a doler más, y cada vez que tenía una, tenía pérdidas muy bestias de líquido amniótico, por lo que tuve que cambiarme de compresa varias veces.

17:30h – La matrona me trajo mi merienda, me midió el azúcar y me puso la insulina que me correspondía. Me dijo que saliese a pasear, pero la cosa se estaba poniendo seria y no me apetecía salir de la habitación. Le pedí una pelota de pilates que me trajo enseguida.

18:45h – Tenía contracciones cada 3 minutos y dolían bastante. Lo que me sorprendió, es que entre contracciones seguía doliéndome todo, en menor intensidad, pero dolor al fin y al cabo. No había descanso.

La matrona me propuso ponerme la epidural, y yo me lo quise pensar por el hecho de no tener que quedarme quieta en la cama directamente. Me comentó que lo pensase, pero que de momento íbamos a monitorizar un rato a Bichito.

19:00h – Parecía que el dolor aumentaba de forma exponencial, y estando en cama, era todavía más difícil de pasar una contracción tras otra. Así que, cuando apareció de nuevo mi matrona le dije “venga va, quiero la epidural que esto ya duele” a lo que ella me respondió “claro cariño, ¡es que tienes unas señoras contracciones ya!”

19:15h – Apareció el anestesista (también muy joven, quizás más joven que yo) y empezó a prepararlo todo. A mí se me hizo eterno, y el ponerme la epidural, algo muy doloroso.

Me conectaron también un montón de cosas en la vía, en total 4 cables. Además, me dejaron conectada a monitores todo el rato.

20:00h – La epidural me hizo efecto enseguida, pero a estas alturas empecé a notar que se me adormecía hasta la cara. Tenía sensación de estar drogada y empecé a tener bastantes náuseas. La sensación era muy agradable pero incómoda a la vez.

Desde que me pusieron la epidural venían cada dos horas para sondarme y vaciarme la vejiga. Por otro lado, no recuerdo cuando me hicieron el primer tacto vaginal después de la epidural, pero juraría que fue antes de las 21h que había el cambio de turno de matronas.

21:00h – Llegaba el cambio de turno de matronas y a mí me entró el miedo, pues consideraba que había tenido bastante suerte con la que me había tocado (no recuerdo su nombre, la verdad). Vino a despedirse de mí, a desearme suerte y esperaba no verme por la mañana cuando volviese.

Justo en ese momento, me pareció escuchar la voz de la matrona que nos dio el curso de preparación al parto. Le dije a maridín que saliese a saludarla y a preguntar si podía beber un poquito de agua, pues la matrona de antes decía que no había ningún problema.

Se saludaron y ella vino a verme super contenta. Nos contó que íbamos a ser su primer parto en este hospital pues hasta ahora solo había pasado consulta en el CAP y dado cursos de formación (ya había atendido partos, pero en Londres, no aquí). Y yo tan feliz. Con una matrona tan “anti maniobras chungas” iba a ser todo más fácil y ya si que podía olvidarme de mi plan de parto, que ella me lo respetaría todo.

Me dijo que ella (que también era anti tactos vaginales innecesarios) no pensaba mirarme hasta las 12 de la noche, ya que hacía poco me había visto la otra matrona y aún faltaba para la dilatación completa.

21:30 – 00:00h – Me sentía muy drogada y se me cerraban los ojos, pero me dieron muchísimas ganas de vomitar, y así ocurrió. De la forma más indigna posible, me pusieron una bolsa de basura sobre el pecho y vomité hasta la primera papilla.

Y hasta la medianoche, volví a vomitar una segunda vez. Solo puedo recordar lo mal que me encontraba.

Mi matrona venía y me tomaba la tensión y la temperatura de vez en cuando. En alguna ocasión también me arregló el pelo y me hizo un buen moño alto para que no me molestase el pelo.

27/12/2015

00:05h – Vienen dos ginecólogas jóvenes, mi matrona y una auxiliar de enfermería. Primero me sondan para vaciarme la vejiga y después me hacen un tacto vaginal las tres primeras para ponerse de acuerdo (a mí en el fondo no me importaba, total, no sentía nada).

Las tres coincidieron en que estaba dilatada completa, pero aún había un reborde en el cérvix (tiene que estar afinado completamente). Mi matrona daba palmadas de alegría y me dio un beso felicitándome por lo bien que lo estaba haciendo. Las dos ginecólogas me dijeron que para ser una inducción, estaba yendo todo bastante deprisa, que podía estar muy contenta.

Me dijeron que había que esperar un poco a que Bichito bajase más.

Al rato, tuve que llamar a mi matrona de nuevo. Vomité una tercera vez.

2:45h – Después de echar varias cabezadas, yo seguía mareadísima con la epidural. Me costaba hasta mantener la cabeza en su sitio. Vinieron de nuevo las tres chicas (dos ginecólogas y matrona) y se pusieron de acuerdo en que estaba lista para pasar a paritorio.

Como por arte de magia, me despejé enseguida. Estaba tranquila pero muy emocionada, pues por fin iba a terminar todo aquello e iba a tener a Bichito en brazos.

3:00h – Entré en una sala de partos con luz muy tenue. Allí estaban las dos ginecólogas, mi matrona, una auxiliar de enfermería y otra matrona más mayor (la que cortaba el bacalao).

Mientras lo preparaban todo, me dijeron que con cada contracción, aprovechase para empujar. Yo me agarraba a unas manetas de la cama, llevaba mi barbilla al pecho y empujaba como si no hubiese un mañana.

Mi matrona le enseñó a maridín el pelo de Bichito, pues se veía que estaba ya ahí su cabecita. No obstante, la matrona mayor dijo de repente: “por aquí no pasa”.

Yo me quedé un poco en shock y pensé, “y qué narices hacemos ahora, eh? no podías haberlo visto antes?”, creyendo que me dirían de hacer una cesárea, pero no, una de las ginecólogas jóvenes me dijo que tenían que utilizar ventosa.

Mi matrona me puso cara de pena y me dijo que lo sentía mucho, que sería un parto instrumentalizado y que ya sabía lo que eso significaba: que no me libraba de la episiotomía ni suplicándolo.

Lo asumí enseguida entre contracciones y pujos con los que seguía intentando obrar un milagro, pero no, Bichito no salía.

Escuché los dos cortes que hicieron de mi episiotomía y me colocaron la ventosa. Entonces fue cuando empecé a flipar un poco. Me hicieron mucho daño colocándomela y me quejaba en voz alta para que les llegase el mensaje de que si querían, podían ponerme más epidural. ¿No se supone que con esta anestesia no se nota nada?

Y empezaron los peores 15 minutos de mi vida. Con cada contracción me pedían que empujase a la vez que la ginecóloga tiraba de la ventosa. Yo sentía como me partía por dentro y el dolor era inaguantable.

Grité. Grité como aquella mujer que entró y dio a luz en 10 minutos con un parto natural de libro.

Con cada pujo, la fuerza que hacía se transformaba en un grito que recuerdo como si fuera de una persona ajena. Me recuerdo a mí misma gritando y me estremezco, hasta me dan ganas de llorar.

Después de 15 minutos así, salió la cabeza de Bichito. Yo lo notaba absolutamente todo. Me pidieron que dejase de empujar, y en cuestión de segundos, pusieron un bebé de 55cm sobre mi pecho desnudo.

3:30h – Por fin había nacido Bichito, y después de que le frotasen para espabilarlo, empezó a llorar y no dejó de hacerlo hasta media hora después.

Estaba calentito y olía tan bien…

Yo lloraba-gemía. Fue alucinante sentir sobre mi pecho a ese bebé que llevaba tanto tiempo esperando. Maridín también estaba emocionado.

Mi matrona nos felicitó y nos hizo la foto de rigor, mientras en mis bajos, seguían trabajando para sacar mi placenta, pues se negaba a salir.

La ginecóloga me apretaba muy fuerte la barriga para ayudarla a bajar y cuando finalmente salió (no recuerdo cuanto tardó, pues yo estaba con los ojos sobre Bichito aunque sintiendo el dolor de lo que me hacía la doctora), me dijeron que había perdido mucha sangre y que me iban a poner “nosequé” vía rectal que podía darme fiebre.

Bichito seguía llorando sobre mi pecho mientras me cosían (por suerte esto no lo noté), pero me lo tuvieron que quitar de encima porque empecé a temblar muchísimo, con mucho frío (llegó la fiebre) y no podía aguantar a mi pequeñín encima. Aprovecharon para pesarle y medirle mientras yo vomitaba una cuarta vez.

Cuando cesaron los temblores y me recompuse, a pesar de que estaba echa una mierda (dicho rápido y mal), volvieron a ponerme a Bichito encima.

Eran las 4:15h cuando me devolvieron a la sala de dilatación donde estábamos antes mientras preparaban una habitación. Y allí fue cuando empezamos la lactancia materna, pero eso ya vendrá con otros posts.

Así fue mi parto. Por culpa del final que tuvo, tengo muy mal recuerdo. Mis heridas de guerra (episiotomía y súper hematoma en la vulva y culo) están haciendo mi postparto muy difícil.

Quiero agradecer las palabras de ánimo y todo el cariño que me habéis hecho llegar estas semanas. Gracias de corazón.

  • Responder
    Laura
    20 enero, 2016 at 7:55 pm

    Ya todo paso! Ahora estas con tu Bichito en brazos, que mas se puede pedir? Un beso a los dos!

    • Responder
      petu
      21 enero, 2016 at 11:54 am

      Pues se puede pedir que tengan un poco de respeto y buena praxis. Que con la excusa de “hacer todo lo que sea por el bebé” se hacen auténticas chapuzas y carnicerías a las mujeres, y que no se te ocurra quejarte porque “es lo que toca”

  • Responder
    Anny
    20 enero, 2016 at 8:39 pm

    :O wau!!!! guerrera bravo! Felicidades de nuevo para tu gran familia!!!… me has despertado otra vez el bichito de ser madre!!! de este año no debería pasar ! eres una inspiración!

  • Responder
    Neus
    20 enero, 2016 at 8:58 pm

    Enhorabuena por tu bebe!!!, que pena que al final tuvieran que “cortar por lo sano” la recuperación tiene q ser muy dolorosa… Mucho ánimo y de nuevo enhorabuena, deseando leer como sigue todo ???

  • Responder
    Bollitoalhorno
    20 enero, 2016 at 9:24 pm

    Hola guapa! Hoy justo pensaba en ti! Me alegro mucho de que por fin estéis los tres juntos! Aunque el final no fuera como esperabas… Lo pasado pasado está y lo bueno es que ya tienes a tu peque en tus brazos. Espero que la recuperación no sea demasiado molesta por mucho tiempo, que pase rápido! Te dejo besazos y ganas de seguir leyéndote!

  • Responder
    Morenata
    20 enero, 2016 at 9:38 pm

    Enhorabuena!! Me he emocionado mucho leyendo tu entrada, porque supone un gran impulso y mucha esperanza a las que lo estamos teniendo difícil… El que la sigue la consigue!! Disfruta tu bebito y verás que pronto lo del parto será lo de menos!

  • Responder
    Ainhoa
    20 enero, 2016 at 9:44 pm

    Qué emoción más grande!! Los has relatado de una manera que me ha hecho transportarme ahí. Siento que te haya quedado ese mal recuerdo, espero que te estés recuperando rápido y bien y disfrutando de ese bichito tan esperado.
    Un beso muy grande!!!

  • Responder
    Marga
    20 enero, 2016 at 10:28 pm

    Vaya nena! Normal que estés tan dolorida. Tu recuperate y disfruta mucho de bichito. Eres una campeona!

  • Responder
    Esther
    20 enero, 2016 at 10:34 pm

    Hola!
    Es la primera vez que te escribo pero la enésima que te leo; enhorabuena por tu coraje y por la gran experiencia que estas viviendo.
    Te he leído este tiempo porque hemos coincidido en las fechas de nuestro embarazo y he vivido con emoción el desenlace de tu maternidad.
    Mi bebe nació el 22, y también con ventosa y episiotomia de la que todavía me estoy recuperando.
    Gracias por compartir tus experiencias y por acompañarme estos meses.

  • Responder
    La Hobbita
    20 enero, 2016 at 11:44 pm

    Y pese al final y a las secuelas que tienes que pasar ahora…. ya está. Lo tienes contigo, con vosotros. Y lo dicho, yo sigo ñoña y no puedo evitar emocionarme al leerte. Ahora os toca ser muy felices a los tres juntos.

    Un abrazo 🙂

  • Responder
    kellpie
    21 enero, 2016 at 12:49 am

    Ufff creeme que he sufrido leyendo como fué tu parto. Está claro que las cosas nunca salen como una quiere.
    Ahora toca reponerse y disfrutar muchísimo de ese precioso bebé.

  • Responder
    Jane
    21 enero, 2016 at 9:23 am

    Madre mía, menuda campeona estás hecha!!! Me ha encantado tu relato, mucho ánimo con ese postparto!! Estaré atenta para el post de la lactancia, que si no he leído mal por ahí te está yendo bien! Un abrazo!

  • Responder
    Arantza
    21 enero, 2016 at 3:02 pm

    Muchísimas Felicidades!y como siempre digo..n.cuando pares miras con otros ojos a las mujeres.fuisteis muy fuerte y campeona total y los gritos son xq nunca algo tan bueno puede costar poquito.un saludo y salud para los tres

  • Responder
    Liela
    21 enero, 2016 at 3:10 pm

    Clara, siento que tu parto fuese tan duro. Es un rollo cuando se queda un recuerdo tan difícil que va asociado a algo tan hermoso (lo digo por experiencia). Con el tiempo el dolor se diluye y va quedando lo mejor que es tu Bichito. No es algo que se olvide, pero las cosas bonitas que vas viviendo van tapando y superando con creces todo lo malo que has pasado.
    Ojalá te vayas recuperando rápidamente (de lo físico es más fácil, ya verás). Es molesto no estar cómoda y se me ponen los pelos de punta al leer lo que te hicieron. Muchas fuerza, guapísima!

    Un abrazo a Bichito y otro a ti más flojito (que no agobie mucho jjj)

  • Responder
    Arantxa Nannymoon
    21 enero, 2016 at 5:10 pm

    Me han entrado tembleques y hasta ganas de llorar… Pero has sido una valiente y ya tienes a tu Bichín contigo. Al final, todo pasa ¿verdad? Y ahora a descansar y a disfrutar de tu peque. ¡Un abrazo fuerte!

  • Responder
    Mar
    21 enero, 2016 at 6:46 pm

    Hacía mucho que no te escribía pero quería estar aquí en este momento. Muchas felicidades!!! Me alegro de que por fin tengais a vuestro peque. Me he emocionado mucho leyendote y la verdad, también me he asustado con la parte final. Aún así, merece la pena con tal de tener a tu niño. Felicidades de nuevo!!! Seguiré por aquí… Bss

  • Responder
    Miriam
    21 enero, 2016 at 10:14 pm

    Oish una pena lo de la ventosa, a mi tambien me hicieron episotomia, y es un pedazo de incordio, hay una crema muy buena que ayuda a la cicatrizacion rapida, se llama epixelle. A disfrutar del pequeñin que esto vuela, el mio ya tiene 10 meses?

  • Responder
    Ibivictoria
    22 enero, 2016 at 11:57 am

    Wau chata, uf , brutal como decías. Tenía ganas d leer tu parto. Imposible reprimir las lagrimillas. Pero ole tuuu ole que lo has awantado hasta el ultimo momento, ole el par d ovarios q le has echado, ole tu fuerza y tu valentía. Oleoleyole. Yo cuando recuerdo el mio lo pienso, pienso…pero fui capaz, pariii a mi hija!!! Mira ver si agarrándote a eso se t va kitando el mal sabor poco a poco.
    Bichito esta precioso. Spero q tus males bajos sten yendo a mejor. Milbssssss

  • Responder
    Estrella
    23 enero, 2016 at 8:49 am

    Hola preciosa!
    Me emociono mucho leyendo tu parto, eres una campeona de la cabeza a los pies. Parir no siempre es fácil y me he sentido muy identificada con algunos pasos tuyos.
    Me imagino el postparto que estaras pasando con toda esa pupa ahí!

    En fin, espero que te recuperes pronto preciosa!! Y que puedas disfrutar 100%.

  • Responder
    Ana
    23 enero, 2016 at 9:39 am

    Enhorabuena preciosa! Por lo que cuentas tuvo que ser muy duro y doloroso pero al final estais bien que es lo más importante. A dsifrutaros a tope.

  • Responder
    Esther
    24 enero, 2016 at 11:28 am

    Me ha emocionado mucho leerte, mi más sincera enhorabuena. Seguro que tenerle entre tus brazos hace que todo esto se te vaya olvidando, o al menos que se vaya quedando apartado, ante la alegría que seguro os invade. Un abrazo fuerte.

  • Responder
    Arancha
    25 enero, 2016 at 10:36 am

    ¡Felicidades por tener ya en tus brazos a tu pequeño!
    Te leo y se me viene a la mente mi parto, también fue complicadísimo, 15 horas en paritorio y terminó en forceps, episiotomía y desgarro, y más de una hora en coser, aún se me revuelve la tripa de pensarlo después de haber pasado año y medio. Muchísimo ánimo con el postparto, la recuperación para mí fue horrorosa y larga, pero por fortuna todo pasa y mientras tanto cada mañana al despertar tienes a tu peque que te recuerda que ese dolor tiene la mejor recompensa del mundo.
    Recuerda, lo malo pasará, así que sé optimista, mucho ánimo y disfruta de tu niño. Felicidades, un abrazo muy fuerte.

  • Responder
    Mary & James
    26 enero, 2016 at 12:16 am

    Que parto más completo. Hubo de todo. Pero el final es lo que más me gusta. Tú con tu chiquitín. Me alegro mucho por ti. Enhorabuena!! Espero volver a leerte pronto 😉

  • Responder
    maira luisa pes
    26 enero, 2016 at 1:40 pm

    Hola.. te vengo siguiendo de forma intermitente.. contar la experiencia es liberador.. espero que te recuperes pronto, por dentro y por fuera. Disfruta del amor a bichito.

    Y, por favor, ponte a saco cuando puedas con el suelo pélvico, con alguien ESPECIALIZADO, es el único consejo que te puedo dar que veo importantísimo y creo que no le hacemos caso.

    Aprovecho tu experiencia para contar la mía resumida.. 23 horas en hospital.. 15 inmovilizada, sin comer, sin dormir, 9 horas de epidural mal puesta DOS VECES, rotura de bolsa inducida, oxitocina (sin la epidural bien puesta te puedes imaginar), 9, nueve!! tactos vaginales… de cuatro personas!!

    cambio de turno.. y me quitaron gracias a dios epidural, me dejaron moverme.,.. y por fin dilaté, paritorio y en dos horas mi pequeño estaba conmigo, de forma natural, con muchísimo dolor, pero con libertad. así que me quedo con mis últimas dos horas.. lo demás.. cada vez me acuerdo menos, me sentí maltratada, como un número.. sin humanidad. Gracias al matrón de noche, tengo algo bueno de lo que acordarme,

  • Responder
    Montse
    26 enero, 2016 at 10:25 pm

    Todo el esfuerzo vale la pena luego, qué duda cabe!! pero en el momento una piensa: es que se pueden hacer más perrerías a una mujer? Jajajaja. Disfruta del peque, que tú enseguida te vas a recuperar!! Un besazo

  • Responder
    Asi piensa una mama
    28 enero, 2016 at 2:59 pm

    que bueno que todo pasó! Esa episiotomia me recuerda a mi primer parto y el dolor de las semanas posteriores. Pero ese recuerdo se difumina y queda el del momento en que tienes a tu bebe encima, así que animo y a disfrutar de Bichito!!!!

  • Responder
    Mi puerperio | Diario de una madre ingeniera
    5 febrero, 2016 at 8:49 am

    […] a una depresión postparto. Hay que tener en cuenta que estuve casi dos días sin dormir, que mi parto me resultó muy duro y que tenía las hormonas hirviendo esas primeras horas (que resultaron ser el primer día de […]

  • Responder
    Lydia padresenpañales
    7 febrero, 2016 at 10:55 pm

    Ay que final más chungo. Y por qué no cabía? Era muy grande?
    A mí también me pusieron prograstinas de esas con la primera.
    Voy a seguir leyendo tu post del fin de la cuarentena que me ha traído a este. Besos!

  • Responder
    Y tu bebé, ¿se porta bien? | Diario de una madre ingeniera
    29 febrero, 2016 at 8:41 am

    […] Porque un bebé no tiene malas intenciones, tan solo está flipando con su nueva vida fuera del útero y necesita a sus padres ahí con él. Porque puede ser que una simple etiqueta del body le esté […]

  • Responder
    EntrePrincipados
    2 marzo, 2016 at 4:51 pm

    Me ha encantado leerlo… Y es de agradecer que lo cuentes tal y como fue, porque parece que solo hablan las mamás que tienen partos de pim pam fuera!

  • Responder
    Mar
    9 diciembre, 2016 at 12:50 am

    Hola, Laura! Anoche descubrí tu blog y no pude ir a dormir hasta llegar al final feliz 🙂 Muchas felicidades por conseguir lo que querías!!! Me alegro muchísimo por ti! Yo todavía estoy al principio de este duro camino. Tengo 33 y me quedé embarazada en abril de forma natural, pero el embrión dejó de desarrollarse a las 7 semanas y me tenían que provocar el aborto. Después ansiedad y varias pruebas, entre las cuales la prueba de las trompas, la que salió mal, me dijeron que tenía ambas trompas taponadas y consiguieron destaponar una… No sé como pude quedarme embarazada antes, con las trompas taponadas… En fin, me dicen que mi únca opción ahora es in vitro y me da mucha rabia, me pregunto por qué yo? si siempre he sido una persona sana cuidando mi modo de vida, alimentación, deporte, fiel a mi pareja… por qué ahora tengo este problema? Y mil preguntas que no consigo sacar de mi cabeza sobre qué decisión tomar, si podré afrontar lo de in vitro sin verse afectadas las relaciones de pareja y sin derrumbarme yo misma, no sé si podré vivir tranquilamente después sabiendo que me he metido tanto en el curso natural de la naturaleza, y si sale algo mal?, no me lo perdonaré jamás… Como bien dices, teníamos que ser verdaderas hijas de puta en la vida pasada por merecernos esto, jejejeje Hasta ahora no entiendo de dónde sacaste fuerza para superar todo esto. Y me alegro muchísimo por ti, de verdad, por terminar con esta pesadilla y disfrutar ahora de ser mamá. Y si me quieres dar algún consejo que me pueda ayudar ahora, te estaría muy agradecida 🙂

  • Responder
    Antonia
    24 febrero, 2017 at 4:00 pm

    Hola! Te refieres con todo el derecho del mundo, a tu parto, como ” parto de mierda”, pero me gustaría comentar q por ejemplo yo, cambiaría tu ” parto de mierda” por mi “cesárea de cuento de hadas”, ( 0 dolores, a los 3 días subía escaleras con mi bebé en brazos y a los 15 días rompí la cuarentena) pero no fui capaz de parir a mi hija, me la sacaron abriéndome el vientre, y esa espinita estará siempre clavada.
    Te sigo desde hace mucho y en general me gusta mucho como te expresas, pero quería hacerte este comentario, un abrazo.

  • Responder
    Laura
    15 marzo, 2017 at 9:40 pm

    Mi parto fue más o menos como el de Laura, y creo que la expresión “parto de mierda” se ajusta perfectamente a la realidad. Yo hubiera preferido una cesárea, pues 5 años después sigo con fisioterapia de suelo pélvico, pagada de mi bolsillo, y aún sin ver la luz, pues he cambiado varias veces de fisios y cada uno me dice una cosa. El caso es que no mejoró. Y la SS se desentiende. Me parece una falta de respeto que alguien que a los 15 días estaba de maravilla (de lo cual me alegro infinito, y me da una envidia enorme) diga que querría para sí un parto como el que hemos tenido que padecer Laura y yo. Un patio así te toca y te tocó, pero es imposible que lo desee nadie

    • Responder
      Antonia
      21 marzo, 2017 at 3:19 pm

      No creo q le haya faltado al respeto a nadie, quizá no entienda la magnitud de tu dolor, pero tu tampoco el del mío.

  • Responder
    nuevemesesyundiadespues
    25 enero, 2018 at 7:05 pm

    Los partos instrumentalizados qué jodíos son… Yo igual pero con fórceps y se me quedó ahí un 7 y el suelo pélvico… Como tú, vamos, ya te lo he comentado alguna vez. Y el postparto, terrible, claro. En el segundo parto me volvieron a coser y lo arreglaron un poco jajaaj. No me libraba de los puntos ni de broma porque si no había desgarro o epi, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid…
    Qué rollo lo de las vomiteras… con lo desagradable que es. En fin, la verdad es que se queda mal recuerdo pero también sensación de fortaleza de haberlo pasado y superado. Y se “olvida” porque muchas nos animamos a tener más.

  • Responder
    Mochi
    11 marzo, 2018 at 7:50 pm

    Qué obsesión con la edad de los médicos, parece que sí no nos atiende un señor mayor con bigote no estamos conformes, y no son chicas, son doctoras.

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