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Maternidad

Miedo a salir sola a la calle con un bebé

31 marzo, 2016

A raíz del vídeo que publiqué ayer, me he dado cuenta de que no os he contado algo que me ha estado pasando durante estos 3 primeros meses de maternidad y que a mi parecer, es bastante importante.

cochecito bebé

Desde que nació Bichito, y supongo como a cualquier madre (que no sea seguidora de Estivill, claro), escuchar el llanto de un bebé me resulta incómodo. Y si es el llanto de mi propio bebé, es totalmente inaguantable.

La primera vez que salí a la calle con Bichito, maridín venía conmigo. Íbamos a la revisión de la primera semana y se echó a llorar en el carro, a principios de Enero. Sacarlo de ahí era algo inviable. Recuerdo que sentí una angustia horrible en el pecho. Necesitaba coger a mi bebé en brazos, darle mimitos, besitos y decirle que yo estaba ahí, que no se preocupase. Pero era eso y una gripe o aguantar hasta llegar al CAP.

Esa primera vez, y el resto, aunque Bichito se haya puesto a llorar en el carro, siempre iba acompañada, y aunque no lo parezca, es una gran ayuda. El hecho de poder comentar la situación ya es un gran paso para poder seguir adelante, y airosa, de las miradas de los demás.

Alguna vez también he salido sola, pero ha sido cerca de casa, por lo que si se ha puesto a llorar, en menos de 5 minutos ya estaba en casa. Esto yendo en el carro.

Tuve que ir a hacer unos recados un día, cogiendo el bus yo sola. Aunque mis suegros se ofrecieron a acompañarme, les dije que no, que prefería enfrentarme a ello yo sola. Dado que el carro es nuestro enemigo, puse a Bichito en el fular y, parte del camino despierto, y otra parte dormido, lo lleve ahí puesto durante 3 horas sin enterarme de él. Eso sí, mi espalda luego se quejaba, y en la vuelta a casa, tuve que sacarlo del fular y todo del cabreo que pilló. La gente del bus tenía opiniones de todo tipo “es que no va cómodo ahí dentro”, “pobrecito, tiene hambre”.

Todo el bus mirándome.

En mi visita al centro comercial el otro día, me planteé llevarlo en el fular o en la mochila directamente, pero pensé “como se cabreé y tenga que llevarlo en brazos, ¿como leches llevo las bolsas?”. Y de ahí que decidiera llevarme el carro. Trasto grande donde los haya.

No soy fan de “dejar llorar” a mi niño. No me gusta. No lo soporto. Supongo que esto se me irá pasando con el tiempo o no, no sé. Pero si llora tengo la necesidad de atenderle, porque al fin y al cabo, solo es un bebé y necesita a su mamá.

Así que, esa es mi situación. Cada vez que tengo que salir de casa, tengo que respirar profundamente, aunque ahora que se acerca el buen tiempo, ya no me da tanto miedo, pues si tengo que sacarle del carro y sentarme en un banquito, lo hago.

El lunes tengo visita en el hospital para mis resultados de la diabetes, y por la tarde, el peque tiene vacuna, por lo que saldremos de casa dos veces. ¿Lo superaré?

¿A alguien más le pasa esto que cuento, o soy una paranoica exagerada?

  • Responder
    Carol mamá ríe
    31 marzo, 2016 at 9:59 am

    Uffff a mí me pasaba igual, aun recuerdo la primera vez que salí sola con él, y como no, lloró, él siempre lloraba, pero yo si lo sacaba del carro porque como ya lo sabía iba preparada con una manta para que no pasara frío y si no podía con el y con el carro,pues me sentaba o me quedaba parada en cualquier lugar….pocas veces le he enchufado la teta andando por la calle. Aprendí a no agobiarme.

  • Responder
    Arantxa Nannymoon
    31 marzo, 2016 at 10:04 am

    ¡Te entiendo perfectamente! Yo tampoco puedo dejarle llorar. ¿Y no te dicen pero déjalo, que no pasa nada porque llore? A mi me duele en el alma escucharlo llorar. Por suerte ha nacido en buena época y lo puedo coger, pero aún no he dado un paseo muy largo… ¡veremos como va!

  • Responder
    Carolina
    31 marzo, 2016 at 10:22 am

    Pues yo para eso debo ser una valiente, porque me he pasado la vida en la calle con ellos desde recién nacidos! Que querían ir en el carro, bien, que no, en brazos o mochila. Que tenían hambre, pues a buscar un banco o una terraza o un bar y a darles pecho. Y más adelante, pues mientras no comían de todo, me llevo comida que puedan comer a la calle y listo.
    Hemos viajado con ellos también desde recién nacidos, al ser los dos de fuera, con el primero nos fuimos en tren a la semana de nacer.
    Al principio de tener a la segunda, me daba más cosa salir sola con los dos, y luego ví que tampoco era para tanto.

    Somos bastante echados para adelante con eso, y la verdad es que entre que son de buen carácter y están acostumbrados, nos han salido bastante todoterrenos. Mientras les respetes sus horas de comer y dormir, a ellos les encanta estar en la calle, como a nosotros!

  • Responder
    Arancha
    31 marzo, 2016 at 10:38 am

    Todos los bebés lloran, unos más escandalosos que otros, pero es lo normal y debes abstraerte de las opiniones y miradas de la gente por la calle. Tú a lo tuyo, atiende a tu bebé como mejor creas.
    Yo soy de la opinión de calmarles, darles bracitos cuando lo necesiten y mucho mimo. Estamos hablando de bebés de poquitos meses cuyas necesidades son tan sencillas como comer, dormir y sentir el calorcito de mamá/papá. Ya se harán mayores donde llorarán por pura rabieta o caprichos y donde habrá que enseñarles, pero ahora es puro instinto. A mi niña la he criado con mucho cariño cuando lo ha necesitado, he aguantado muchos llantos por la calle pero es cuestión de paciencia, intenta no agobiarte. Ahora que es más mayorcita es un amor de niña, es muy cariñosa con su entorno y muy sociable.
    Para el frío, yo la llevaba con buzo para poder cogerla en brazos si lo necesitaba. Y la he dado el pecho cuando lo ha necesitado, intentaba ir cerca de centros comerciales donde hay salas de lactancia, y si hacía falta me buscaba un banquito discreto.
    Por la calle la gente opina, pero te aseguro que nadie mejor que tú va a saber por qué llora y sólo tú podrás consolarlo. Tranquila y paciencia. No pienses en la gente y actúa como te diga tu instinto, lo harás bien. 🙂

  • Responder
    Ana
    31 marzo, 2016 at 11:14 am

    Pufff te entiendo perfectamente, no eres ninguna paranoica!! Mi bebita tiene tres meses como bichito, y odia el carro y la cuna y la minicuna… todo. Cada vez que salíamos era un estrés continuo y rezando para que no llorara, porque lo que tu dices, con el frío que hace se me coge un pulmonía. Y dejarla llorando menos, porque es insoportable el sonido. Se me encoge el alma. Yo iba corriendo a todos lados, no disfrutaba de los paseos… la primera vez que salí con ella en el coche yo sola… puff horrible. Los obreros que había al lado de mi casa me miraban con una cara… la niña llorando, yo intentando meter la silla en el maletero, no cogía, tuve que desmontarla, la niña seguía llorando, no acertaba a abrocharle el cinturón, se vomitó… HORRIBLE. En ese momento decidí comprarme la mochila. Tengo la emeibaby. Lo mejor que hice. Ahora me la cuelgo y disfrutamos de los paseos y las salidas. Se tira horas dormida encima mía. EL carro solo lo sacamos los domingos que viene papá con nosotros y mas que nada para llevar sus cosas y no parecer un burro de carga…

  • Responder
    MIsOvomellizos
    31 marzo, 2016 at 11:47 am

    Pues no se muy bien que decirte la verdad…. yo desde le principio (nacieron en diciembre) me cogía el cochecito gemelar y a la calle, sola con los dos porque pasaba gran parte del día sola, me daba mis buenos paseos…. alguna vez lloraron es cierto (no eran nada llorones la verdad) y simplemente con naturalidad los sacaba y los cogía o intentaba que se calmaran…. siendo dos tuve que acostumbrarme a que si estaba sola uno lloraba y quizá no podía atenderlo lo rápido que me gustaría pero es lo que había.
    Para mi era muy importante ser autónoma con los dos ya que yo no contaba con ayuda, salvo la de mi marido cuando no trabajaba, para mi era vital seguir haciendo mi vida en la medida de lo posible. Al principio evitaba alejarme mucho de casa por si les entraba hambre o algo así. Miradas tendrás siempre de aprobación, desconcierto o asombro…. olvídate de ellas porque cada uno hace con su hijo lo que quiere o puede.

  • Responder
    Mamadichosa
    31 marzo, 2016 at 12:00 pm

    A mi también me agobia que mi peque llore en la calle, por lo que tu dices, por comentarios y miradas inquisitivas. Que es cierto que nos tendría que dar igual, pero creo que estamos en un momento delicado aun ( casi acabamos de parir y somos primerizas) estamos más vulnerables y nos cuesta pasar de la gente.

    La mia por suerte o por desgracia solo llora en casa. Desde recien nacida nos hemos movido mucho y salvo alguna pequeña excepción suele ir dormida a todas partes. En el carro o en el fular. Te envio mucho animo y espero que poco a poco lleves mejor las salidas con el peque.

  • Responder
    Lucia
    31 marzo, 2016 at 2:41 pm

    Me siento tan identificada con todo lo q dices… Mi bichita nacio el 21 de diciembre es apenas umos dias mayor q Bichito y para mi salir d casa tb es todo un agobio. Ahora hemos cambiado ya a la silla bugaboo reclinada totalmente y parece q llevamos mejor los berrinches pero con el capazo era inaguantable, tanto q siempre ibamos con el carro vacio y ella en brazos con el consiguiente agobio…
    Supongo q son etapas q poco a poco superaremos, a mi la escapada al centro comercial aun me asusta y lo de coger el coche con ella solas es q ni m lo planteo! Jajaja
    Animo!!

  • Responder
    Lidia
    31 marzo, 2016 at 3:03 pm

    Yo soy bastante pasota con la gente. Ignoro simplemente las miradas.
    Cuando tuve la revisión de las 8 semanas en el gine nada mas llegar se puso a llorar como nunca había hecho. Intenté todo toda para calmarla pero nada fincionaba, por lo visto no le gustaba la sala de espera o yo que se porq luego en la consulta se calmó. Y si que notaba en la nuca todos los ojos de la gente pero me dio igual y nadie dijo nada. (Los teutones son normalmente más discretos y aunque lo piensen no dicen nada, fui yo la q dije con una sonrisa “lo siento, esto en casa no lo hace!” Y me sonrieron). Hay q tomarse la vida con humor y no estresarse porq los bebes lo notan mucho.
    Claro que se me parte el corazón de oirla llorar pero lo mismo me pasa si estoy en casa.
    Un besazo!

  • Responder
    Marlyn
    31 marzo, 2016 at 4:36 pm

    Creo que es naturaleza mamá ingeniera, me paso lo mismo y por muchos meses, nunca lo comenté, desde entonces fui muy nerviosa hasta para pasar la avenida con mi hijo sola con el coche (carreola). Se me pasaban imágenes muy negativas por la cabeza. Por lo que prefería sacar a mi hijo del coche y cargarlo y con la otra mano empujaba el coche hasta el otro extremo.

  • Responder
    Estrella
    31 marzo, 2016 at 5:45 pm

    ¡Hola Clara! Tengo un bebé de seis meses y te aseguro que se cumple la máxima de “a todo se acostumbra uno” pero no porque nos desnaturalicemos como madres, sino porque sus llantos y sus necesidades cambian y ya no son tan instintivos y subsanables por el trío teta-mimos-pañal limpio. Al menos yo ya distingo cuándo es llanto de verdad (porque le pasa algo) de la simple protesta porque se ha quedado atascado haciendo la croqueta en el suelo.
    Yo he tenido una suerte parecida a la de mamadichosa: en la calle mi hijo no protesta casi nada y en casa (o sitios cerrados) arma la marimorena. Me acuerdo de cuando me acerqué a la oficina a presentar al peque con un mes: se meó todo el pijama, un rato más tarde se hizo caca explosiva y por último vomitó a propulsión casi casi en el vestido de mi jefa. Encantador. Volví a casa con los nervios destrozados.

  • Responder
    Mai
    31 marzo, 2016 at 7:03 pm

    Nosotros empezamos a salir casi desde el primer dia. He de reconocer q he tenido suerte de q el peque no odiaba el carro y se ha pegado grandes siestas en el. Lo que si que odia es el maxicosy. Es una odisea ponerlo alli. Ahora el carro ya no le hace tanta gracia porque aun tiene q ir en cuco y no puede ver asi q nos toca cargarlo en la mochila para q el niño alcahuetee. En la mochila es feliz.. O va viendo todo o cae dormido como un cesto. Q ganas tengo de poderlo poner en el carro incorporado!!!!

  • Responder
    Irene MoRe
    1 abril, 2016 at 7:21 am

    Lo primero, pasa de la gente y, lo segundo, no le tengas tanti miedo al frío. Un buen buzo o una buena manita y un gorro y ¡¡a la calle!!
    Los míos son de marzo y diciembre. He saludo muchos con ellos a la calle y, si lloraban, siempre les he sacado del carro.
    Yo , además, los primeros meses llevaba la mochila en el cesto del capazo.
    Besos.

  • Responder
    Laura
    1 abril, 2016 at 10:02 am

    Hija! Cómo te entiendo! Ayer mismo proclamé a los 4 vientos que nunca más iba a salir sola con el niño a pasear. Tiene 4 meses y me las monta pardas. Es insistente y no deja de llorar hasta que le sacas del carro, todo el mundo mirando, preguntando…. y sobre todo que me pone nerviosa no poder calmarle. Sí, le saqué y me senté en un banco. Se calmó. Pero tuve que meterle otra vez en el carro para volver a casa que hacía mucho viento!
    Estoy pensando en pasarle ya a la silla y tumbarla para que vaya más cómodo.
    Tengo mochila pero yo sola ni me la puedo poner y además te dejas la espalda para recados largos.
    Estoy contigo en espíritu! !!!!

  • Responder
    Mari Mae
    1 abril, 2016 at 12:27 pm

    A mí me pasa eso y más! Vivo en Helsinki, así que el tema frío me tiene frita! Sobre todo el aire huracanado! Cuando llevo a la bebé (5 meses cumple hoy) en la mochila, vamos muy agusto, pero el aire que a veces le da en la cara dejándosela helada, me mata!
    He pasado, y paso, muchos días sin salir de casa, es un estrés salir y que: llore, pase frío, quiera comer, etc.. por no contar con lo que cuesta salir de casa, vestirte tú, vestir al bebé y elegir bien el momento! pero es verdad que va a mejor, al menos algunos días… 😉

  • Responder
    Henar
    4 abril, 2016 at 3:55 pm

    No sabes cómo te entiendo mi segundo hijo tiene 6 meses y todavía cuando llora x ir en el carro me dan sudores. Ha mi me han salido muy llorones 🙁

  • Responder
    Carmen
    5 octubre, 2016 at 11:38 am

    Hola! Yo, si voy lejos, lo llevo todo, carro y mochila. Y lo más importante, también llevo el pasar de la gente y de sus comentarios. Lo aprendí los primeros meses. En cuanto lo puse en práctica, yo misma iba más tranquila y eso es algo que el bebe nota. La diferencia fue enorme.

    • Responder
      diariodeunamadreingeniera
      8 octubre, 2016 at 10:38 am

      Totalmente de acuerdo. Hay opinólogos por todas partes y si no confiamos en nosotras nos pueden afectar más de la cuenta.

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