Guest post Maternidad

Antes de ser mamá, soy una mujer… ¿feliz?

25 febrero, 2020
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Me levanto cada mañana cuando mis mellizas me reclaman, esto puede ser a las 7.00h (como hoy) o a las 5.00h, tras una noche de sueños interrumpidos por reclamos constantes. Pues bien, sean las 7 o sean las 5, cuando veo que las peques no pueden dormir más, toca dar el pecho y luego intentar sin éxito (no sé porqué lo sigo intentando…), que mis doncellas vuelvan a dormirse.

Así comienzan mis días; y continúan cambiando pañales, haciendo desayunos para tres niños y preparando al grande para el cole, luego más pañales, hacer comida, dársela y limpiar todo lo manchado, … No importa si es domingo o si es martes, porque las mellis no entienden de días de la semana.

Desde que nació mi hijo mayor, hace cinco años, mi día a día va marcado por él y sus necesidades y desde que nacieron las mellizas, hace un año, mi vida es mas de mis hijos que nunca.

Estoy segura que muchas de vosotras estáis en una situación similar a la mía, y te quiero preguntar: ¿qué tal? ¿contenta?

Por supuesto que nuestros hijos son lo mejor, que no los cambiamos por nada y bla bla bla… pero ¿eres feliz? Yo me lo planteo a menudo. La respuesta es “sí” pero en mi día a día, cuando estoy muy metida en faena… jmmm… hay muchos momentos en que no me siento la mujer más feliz del mundo, momentos en que pienso que esperaba otra vida o que echo en falta vivir por y para mí.

Esto no es fácil

No es fácil ser mamá, menos a tiempo completo, menos de más de un hijo. Y no es que no lo deseara, deseaba ser madre por encima de todas las cosas. Entonces, ¿qué falla? ¿por qué siento que es un alivio inmenso cuando alguien de confianza se queda con ellos durante unas horas? ¿por qué hay momentos en que no los aguanto?

Soy madre, pero antes que madre soy humana, soy mujer. Es natural que sienta desesperación, impaciencia, frustración, agotamiento y hasta ganas de mandarlo todo a la mierda y decir, como tantas veces oí decir a mi madre, “un día de estos me voy y no me veis más la cara”.

Por supuesto que no lo haría, ainss ¿qué haría yo sin ellos?… aunque pensándolo bien se me ocurren muchas cosas…

Pero vamos a lo práctico, os cuento qué técnicas me funcionan para llenar mi vida de pequeños grandes alicientes que me mantienen viva y ¿feliz? Sí, feliz.

Cómo ser feliz en mitad del caos

Como soy persona me permito el lujo de no ser perfecta y, lo que es mucho mejor, no sentirme mal por ello. La culpabilidad me ha hecho mucho daño anteriormente así que no tiene cabida en mi ser desde que me propuse no dejarla entrar.

Pido ayuda a abuelos, primos, amigas y vecinas. Pido, porque pedir es gratis y porque el “no” ya lo tengo. Pido porque necesito ayuda y porque el que no llora no mama (esto último me lo han enseñado mis hijos desde bien pequeñines). Y lo que es mucho más importante, pido, porque sino pido nadie viene a ofrecerme ayuda.

Busco cosas que me ilusionen. No tiene porque ser un viaje a Las Bahamas (que ya he asumido que no tendré al menos por un largo período de tiempo); puede ser una cena sin niños, una peli en el cine, una tarde de compras, un brownie, un paseo al sol, ver el mar, … Hay que tener planes, planes chulos, de los que te mueres de ganas por que lleguen.

No descuido mi aspecto físico. Y esto es algo en lo que es fácil caer; una no tiene ganas de arreglarse ni de ir al gym ni de pintarse como una puerta, ¿qué digo yo? Una no tiene ganas ni de lavarse el pelo. Craso error! Si nos vemos mal por fuera estamos jodidas por dentro. Si tienes que pedir ayuda para poder arreglarte mínimamente, hazlo! Tu salud mental depende de ello.

No he dejado mi vida profesional de lado totalmente. He encontrado algo que me ilusiona y motiva, que me hace sentir útil y activa, que me mantiene en contacto con personas adultas (de las personitas pequeñas ya tengo bastante el resto del día). Mi motivación se llama Sonora baby y es un proyecto que trabajo muy lentamente pero con mucho entusiasmo y que podéis ver en mi web, en mi instagram @sonora_baby y en mi podcast . Y pensar que todo esto comenzó con la creación de mi propio cojín de lactancia gemelar!

No tienes porqué tener un proyecto por cuenta propia, puede ser por cuenta ajena o puede ser algo académico, un curso de algo que te guste y que te haga coincidir con personas con las que compartes intereses.

Sobre todo, pienso que la felicidad no se puede encontrar fuera de una misma, sino dentro. Una persona puede ser muy feliz con unas circunstancias y otra persona puede ser inmensamente infeliz bajo las mismas circunstancias, todo depende del cristal con que se mire. Parece una frase hecha pero es muy cierta.

Y, por último, si a pesar de todo esto me encuentro en un momento de bajón hasta el subsuelo; me repito “todo llega … y todo pasa”. No falla, este mantra mantiene a ralla mis depres.

¿Eres mamá? ¿Eres feliz? ¡Claro que sí! Eres feliz porque, como yo, tenemos tesoros que valen su peso en oro y porque tenemos el poder y las herramientas dentro de nosotras para ser felices, aunque en el día a día y metidas muy en las tareas cotidianas no sepamos verlo tan claro a veces.

¡Feliz maternidad!

  • Responder
    ARUALC
    26 febrero, 2020 at 8:46 am

    Gracias por publicarlo, y dar a conocer, que también nos podemos sentir así. Y que no estamos solas.

    Es dificil hacer entender esto a la gente, y te sientes sola, desorientada y piensas que eres una mala persona, por no ser una madre perfecta, feliz y viviendo en un cuento de hadas con castillos de color de rosa constantemente.

    Gracias

  • Responder
    Paula
    27 abril, 2020 at 10:28 am

    Gracias por transmitir, como nos sentimos en esa nueva etapa, tan difícil, pero muy bonita.
    Muchas gracias

  • Responder
    María
    30 mayo, 2020 at 10:30 am

    Cómo no vas a estar agotada?? Soy madre de 2 niñas de 2 y 4 años y estamos “saliendo del hoyo” (así llamamos a esa época que dura unos 2 años en los q no duermes). Sigo sin poder leerme un libro, pero la cosa ha mejorado mucho. Durante un tiempo reduje jornada y pasaba toda la tarde con ellas, desde las 15,30 h hasta las 20h q llegaba su padre,y (a ver cómo digo esto), a veces solo quería gritar (y lo hacía, sintiéndome luego una madre de mierda). Esa época empezó cuando la pequeña tenía 6 meses y la mayor 2 años y poco (lo digo en mi defensa). Las quiero más q a nada pero los niños t llevan al límite a determinadas edades. Y decirlo es bueno. Me encanta tu naturalidad. Luego lo del curro.. Yo no me siento realizada “como persona” a través de la maternidad, es algo maravilloso pero no me realiza, lo que me realiza es mi trabajo y estoy encontrando el equilibrio entre ambas cosas.

  • Responder
    Mery
    4 junio, 2020 at 12:45 am

    Gracias por compartir tus experiencias, te sigo desde hace tiempo, y tengo que preguntar.. en este post ¿por qué hablas de mellizas si son un niño y una niña? 🤔
    Saludos

    • Responder
      Laura
      4 junio, 2020 at 2:02 pm

      Porque no lo he escrito yo. Si lo lees entero verás que es un post invitado

  • Responder
    Raúl Romero
    22 julio, 2020 at 12:59 pm

    La maternidad (paternidad) suele ser bastante difícil, es algo que nunca se nos explica, también depende de que clase de niño te salga, nosotros afortunadamente con la primera, fue un ángel, (lo siegue siendo) duerme del tirón desde los dos meses, la segunda está siendo más guerrera, pero ya duerme del tirón desde que cumplió los 13 meses. Pero con el tiempo todo se olvida, sobre todo cuando te abrazan y te dicen te quiero. Animo a tod@s

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