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vida familiar

Maternidad

Mi prioridad es ser madre

6 octubre, 2014

Esta mañana os he anunciado por Twitter que hoy no pensaba escribir ningún post. Salí de viaje este fin de semana y hoy estaba tan cansada que no tenía inspiración. No obstante, han ocurrido ciertas cosas, y ahora necesito desahogarme.

Para que estéis al corriente, la semana pasada hice una entrevista de trabajo. De hecho, ya había realizado una entrevista en esta empresa hace varios años, aunque no tuve suerte por aquel entonces. Esta vez, la entrevista me la consiguió un excompañero de mi anterior empresa, a la que a partir de ahora llamaré A.

Al salir de la entrevista de la empresa B, yo no estaba muy contenta. El trabajo en sí es muy interesante, pero lleva consigo una serie de condiciones que, en estos momentos, no estoy muy dispuesta a cumplir. La principal de esas condiciones es que el puesto exige viajar mucho. Tanto que, para empezar, me enviarían a un país asiático durante 6 semanas. Después, surgirían otros destinos.

Después de rumiarlo durante un par de días, maridín y yo decidimos que si me lo ofrecían, lo cogería. Al fin y al cabo, no puedo dejar de vivir porque me esté planteando quedarme embarazada. No obstante, yo no me sentía plenamente satisfecha con la decisión.

El viernes de la semana pasada, antes de salir de viaje, la empresa B se puso en contacto conmigo para ofrecerme un sueldo bastante bajo (en comparación a lo que ganaba en A). Aún así, dije que aceptaba porque me resultaba interesante y además, aprendería más cosas y cogería experiencia.

He estado dándole vueltas constantemente al tema de tener un trabajo que exija viajar, y al final mis pensamientos acababan en un “siempre lo puedo dejar si veo que es incompatible con la vida familiar”. Además, tenía la esperanza de que estos viajes no fuesen tan frecuentes y que ocurriesen de manera más puntual.

Esta mañana, mi excompañero de la empresa A me ha llamado para contarme que había hablado con el jefe de la empresa B (sus hijas van juntas a clase), y que me querían a mí, porque resulta que he tenido contrincante en el proceso de selección, otra excompañera de la empresa A.

Por otro lado, mi excompañero de la empresa A me ha confirmado que partiría a Asia en breve y que empezaría, o esta semana, o la que viene. Que probablemente entre hoy y mañana me llamarían de la empresa B, así que tenía que terminar de pensármelo. Además, me ha contado que otro excompañero de la empresa A tiene un amigo trabajando en esta empresa B, y prácticamente no para en casa, siempre está viajando. Cómo veis, en el mundo de la ingeniería se conocen todos.

Y aquí ha sido cuando he entrado en barrena. La ansiedad que llevaba acumulada las últimas semanas ha empezado a surgir y entre un mar de lloros y whatsapps hacia mi marido, he tomado la decisión de que si me llamaban de la empresa B, no cogería el trabajo.

Para empezar, y en el caso de que consiguiera quedarme embarazada justo antes de partir, no me gustaría ni un pelo estar allí y que me pudiese pasar algo. No soy una ilusa y sé que muchos embarazos dan problemas.

Pero no solo se trata de lo que me pudiera pasar si me fuera estando ya embarazada, sino, que estando fuera durante tanto tiempo, complicaría que yo consiguiese el embarazo. Es obvio que necesito ayuda profesional y eso requiere muchas visitas al ginecólogo. No puedo estar hormonándome este mes si, y luego dos no, y luego ya veremos porque no sabemos si vamos a mandarte fuera otra vez, etc.

También me agobiaba el hecho de estar lejos de mi marido tanto tiempo. Estos últimos meses nos hemos unido mucho más, y afrontar la infertilidad juntos es primordial para mí.

Con todos estos inputs, estaba claro que se iba a retrasar mi maternidad, y ahí ha sido cuando he explotado. Yo tenía muy clara mi prioridad, y esta es, ser madre.

Lo que ha generado todo este caos ha sido el hecho de que este empleo es una oportunidad muy buena, y yo quisiera rechazarla sin tener una justificación palpable. Porque yo aún no tengo hijos a los que dedicarles mi tiempo, y parece que esté totalmente loca por rechazar un empleo en los tiempos que corren.

Este trabajo hubiera sido ideal hace tres años, cuando hice la entrevista con ellos por primera vez, no ahora. Porque si yo tengo hijos, es para verlos y estar ahí lo máximo que pueda. Y si para ello tengo que elegir un trabajo menos cualificado que me permita compaginar ambas cosas, pues lo haré. Aunque para tener hijos necesito quedarme embarazada primero, lógico, y para eso, tengo que estar con mi marido.

Finalmente, me he tranquilizado y estoy a la espera de esa llamada para decirles que no. Con esta decisión en mis manos, me siento mucho más segura.

También quería contaros que me he hecho un test de embarazo que ha dado negativo, no obstante, no estoy tan triste como pensaba que estaría, sino que tengo fuerzas renovadas para volver al ataque un mes más. Ahora, a la espera de que me venga la regla para pedir cita de nuevo con la ginecóloga. Con este test negativo, ya puedo dejar de ponerme la progesterona.

P.D.: Siento la locura de los tuits, y este post, que me da la sensación de que está un poco desestructurado. Lo que ocurre es que quería dejarlo plasmado antes de que perdiese estas sensaciones. Ha sido una mañana muy dura y por fin empiezo a ver la luz. Muchas gracias por estar ahí, por leerme y mandarme ánimos por tuits y mensajes privados. Sois un amor.