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Embarazo

Lumbalgia en el embarazo

22 julio, 2015

Hace dos días que estoy de baja en casa.

Alguna vez os he comentado por encima algo sobre mis problemas de espalda, y os prometí que os contaría qué me pasaba exactamente. Lo que no sabía es que llegaría este momento forzosamente, y tampoco que fuese tan pronto.

El lunes, cumpliendo 19 semanas, me levanté a las 5 de la mañana a hacer pis (para variar) con un dolor terrible en la cadera derecha. Tan terrible que no podía casi ni andar. Este dolor se extendía a las lumbares (me duelen cada día al levantarme desde hace semanas) y al bajo vientre (“me debo de estar expandiendo”, pensé yo).

Volví a la cama hasta las 7 que sonó el despertador, y me levanté exactamente igual. Al principio me extrañó porque en episodios anteriores de expansión uteril, estos dolores habían remitido a los 10 minutos. Pensando que se me pasaría y caminando muy poco a poco casi cojeando, me preparé para ir a trabajar.

Una vez en el curro, dado que mi silla es una cutresilla de 30€ del Ikea, a la media hora ya no sabía como ponerme. Me dolía todo. “Si a media mañana me sigue doliendo, me voy al médico”.

Se hicieron las 11, y yo seguía con dolores, pero no sabía que hacer. Hice varias consultas por Whatsapp, por Twitter, y varias personas me dijeron lo mismo “ve al médico, si no es nada te quedas tranquila, pero por si acaso”.

A las 12:30 llamaba a urgencias de mi CAP y me dieron cita para las 13h, aunque no me cogieron hasta las 14:30h. En la sala de espera acabé comiéndome el tuper que llevaba para el trabajo o me iba a dar un soponcio allí mismo.

Cuando entré en consulta, la doctora me empezó a tocar por todas partes. “Te duele?”, “y aquí?”, “y esto, ¿te duele?”.

Me hizo un análisis de orina para descartar una infección y finalmente me dijo que se trataba de una lumbalgia, aunque en el embarazo era difícil conocer el origen y que podía ser simplemente por el peso que estoy ganando, una mala postura o cualquier tontería. El dolor de la cadera y el bajo vientre se trataba de dolor reflejo.

Me dio una baja de 11 días y una receta de paracetamol, ya que es lo único que puedo tomar. Mucho reposo, nada de coger peso ni de estar de pie demasiado tiempo. Que intentase dar paseos cortos, pero que si me dolía, lo dejase.

Después de día y medio en casa, puedo decir que puedo caminar, pero muy despacio o enseguida vuelve a dolerme la cadera. Que ya no sé como ponerme, pero que las lumbares me siguen doliendo. Mi idea es volver cuanto antes al trabajo, pues me he ido sin dejar nada preparado, y aunque lo odie, yo soy así.

Mi intención hubiese sido la de hacer natación para embarazadas, pero ahora en verano no hay ningún curso y decidí no ir yo sola a la piscina porque puedo ser muy bestia y me asustaba hacer más esfuerzo del que debiera. Hago yoga prenatal, y no me disgusta, pero hace demasiado calor para moverme hasta el centro de BCN después de trabajar.

El caso es que, después de este achaque, he decidido que en cuanto abran los cursos de natación para embarazadas en alguno de los gimnasios de alrededor de mi casa, allá que me voy. Si a las 19 semanas ya he tenido este percance, ¿qué pasará más adelante?

Yo nací con una malformación congénita en la espalda. Tenía escoliosis severa y dos cervicales unidas en una. Esta escoliosis era tan severa que mi espalda era una S total, y en la zona lumbar, una de las vértebras no tiene su forma típica cuadrada, sino más bien es casi triangular.

A los 3 años, y sin entrar por la Seguridad Social, me pusieron mi primer corsé. Mis padres tuvieron que pedir dinero a toda la familia, porque las 300.000 pesetas que costaba no tenían de donde sacarlas (ahora serían 1800€, pero os hablo de finales de los 80).

Como me lo vieron a tiempo, solo lo tenía que llevar por la noche. Cuando me enfrascaba en él, quedaba en una postura torcida, con un pico que se me metía en una axila para que cuando intentase ponerme recta, me hiciese daño y volviese a la postura inicial. Solo podía dormir boca arriba o hacia la izquierda. Y en verano se me llenaba el cuerpo de ampollas por culpa del calor.

Así me pasé los siguientes 10 años. Renovando corsé cada vez que crecía, yendo a visitas interminables en La Fe de Valencia. Cuando empezaron a salirme las tetas, me desnudaban, me ponían el corsé con las tetillas colgando por fuera y un grupo de 20 estudiantes se dedicaba a observarme. Era super humillante.

Con 11 años sopesaron la idea de operarme. Quitarme todas esas vértebras malas y cambiarlas por el material que estuviese en auge en ese momento. Después de una resonancia magnética no lo vieron muy claro, y se les quitó la idea de la cabeza.

A los 13 años, ya desarrollada, me quitaron el aparato (así lo llamábamos), y lo tiré a la basura en cuanto salí del hospital. ¡Qué liberación! En 10 años no había dormido ni una sola noche sin ese cacharro puesto. Mi espalda se había enderezado todo lo que podía enderezarse, y aunque me quedaba (y me queda) una pequeña desviación donde está la vértebra amorfa en la zona lumbar, es mucho menos de lo que mucha gente de a pie tiene de normal.

No me hicieron rehabilitación después. Gran error. A los 16 años tuve mi primera enganchada en la espalda y me tiré 2 semanas en cama. No fue la última. Y he ido sufriendo contracturas en las cervicales y lumbalgias durante todos estos años. Lo único que lo mantiene a raya, es el deporte. Una buena musculatura en la espalda me libra de cualquier dolor y cualquier enganchada. Por eso lo echo tanto de menos. No solo por las endorfinas, sino por todos sus beneficios.

Hace unos 5 años visité un traumatólogo, porque para variar, me dolía la espalda. Después de la radiografía de rigor me dijo que tenía el Síndrome de Klippel-feil. Era la primera vez que escuchaba el nombre de la enfermedad y aunque me dijo que mi caso no era severo, me comentó que el hecho de que no me operasen fue un gran error, y que probablemente, en algún momento de mi vida, tendría que hacerlo.

Y esa es la historia de mi espalda. Un asunto que ha estado dando por saco toda la vida. El motivo por el cual, cuando empezamos la búsqueda, hizo que me apuntase a natación, pero lo dejé a los 6-7 meses y lo cambié por el running y el pilates. Lo dejé todo cuando comenzamos la FIV. No tenía los ánimos para seguir. Grandísimo error. Lo sé.

No os creáis que no me siento culpable de haber llegado a este punto tan pronto, pero me aterra hacer algún movimiento brusco y que pueda afectar a Bichito. Por eso quiero hacer curso de natación con un monitor siempre.

De momento, esperaré a que deje de dolerme y volveré a mis clases de yoga (aunque una hora semanal me parece casi absurdo) y en cuanto abran los cursos, me lanzaré a la piscina me cueste lo que me cueste.

Perdonad el tochaco de entrada. ¡Se me ha ido de las manos!

¡Qué tengáis un feliz miércoles!

  • Responder
    bellablackcrews
    22 julio, 2015 at 10:00 am

    Ostras tela lo de tu espalda. Ha de haber sido tan duro…ni puedo imaginarlo. Yo debería hacer deporte pero entre que una es vaga y que la pareja dice que no paga natación ni ostias pues nada en casa todo el día con el PC. Pero llega un momento en que me duele el alma, ains. Donde yo vivo creo que no hacen nada de nada. bueno yo vivo en un pueblucho. Pero lo mas grande que tengo cerca es Sant Celoni y ahí en Agosto creo que nanai de la china. Ni Yoga ni ostias. Espero que se te mejore la espalda porque pobre cuando estés de 30 no se como tendrás la espalda! Muchos ánimos y besos!

  • Responder
    V
    22 julio, 2015 at 11:17 am

    ¡¡¡Vaya tela lo de la espalda!!! Yo solo te puedo decir q en mi embarazo fui a nadar por mi cuenta todo el embarazo hasta los 8 meses. Me vino fenomenal para la espalda y para sentirme más ágil. La única precaución q tuve fue vigilar a nadie me pudiera dar un golpe (no nadar al lado de nadie q nadara a espalda, ya q por el movimiento del brazo pueden golpear al q va a al lado).

  • Responder
    missbigdreamer
    22 julio, 2015 at 11:25 am

    Ayer justamente le pregunté a la gine si podía nadar “normal”, en plan no sólo braza (me aburro), y me dijo que sin problema, que va genial. Eso sí, yo creo que una misma controla el ritmo, si ves que te ahogas o tienes que pararte a respirar es que estás forzando mucho la máquina. Así que si te apetece ir a la piscina, haz ejercicios suaves de braza e ir viendo cómo te encuentras. Además sólo por quitarte la “pesadez” de la barriga, ya ayuda. Un besito y ánimo, ojalá te recuperes pronto!

  • Responder
    pequeboom
    22 julio, 2015 at 11:32 am

    Vaya tela! Pues entonces a cuidarse mucho y a volver a correr y a pilates, que a mí me va de lujo tanto con como sin embarazo.
    Besazos!!!

  • Responder
    mirefugiovirtual
    22 julio, 2015 at 11:50 am

    Los problemas de espalda son una lata. Mi hermana se rompió una vertebra esquiando y la avería fue tremenda. De hecho los médicos dijeron que por un poco más, se pudo haber quedado sin movilidad de cintura para abajo. A día de hoy, tiene dolor de vez en cuando, le ataca ciática muy amenudo y maldice el día que se le ocurrió ir a esquiar.
    Mucho ánimo, mucho reposo y muchos mimos 😉

  • Responder
    indiamamaluchando
    22 julio, 2015 at 12:12 pm

    Ostras Clara telita lo de tu espalda…
    No sé el porqué pero por los 80-90s hubieron muchos casos de niñ@s encorsetados¡
    Bueno ahora a descansar y en cuanto puedas a retomar algo de ejercicio pero sin pasarte ehhh 😉
    Aunque ahora no hayan cursos podrías probarte yendo a la piscina a nadar un poquito para tu musculatura, no?

  • Responder
    Marga
    22 julio, 2015 at 2:28 pm

    Vaya lo que has tenido que pasar. Espero que el reposo te ayude y puedas volver a la normalidad pronto preciosa!

  • Responder
    Una lectora que también desea ser mamá
    22 julio, 2015 at 2:58 pm

    Qué pasada! Pues sí que has tenido que sufrir lo tuyo a cuenta de la espalda. Espero que estos días de reposo te ayuden y encuentres pronto esas clases de natación que tanta faltita te hacen. Muchos ánimos y ahora sólo piensa en estar tú bien y tu Bichito está estupendamente seguro!!! 😉

  • Responder
    Clara
    22 julio, 2015 at 2:58 pm

    Hola, soy de nuevo la tocaya que tiene tantas cosas en común contigo… Entre ellas también estoy como tú, embarazada de 20 semanas de un nene y tras someterme a tratamiento de fertilidad. Yo no tengo el mismo problema que tú en la espalda pero sufro de artritis crónica ( artritis psoriásica y espondilitis) y también ha sido un duro camino… Como tú, lo único que lo mantiene a raya es el deporte, voy a nadar 2-3 veces por semana, incluso ahora, desde el primer día… De hecho cuando me llamaron de la clínica para darme el positivo salía de la piscina de nadar una hora. Me han recomendado SIEMPRE nadar, no puede hacer daño al bebé, da igual lo rápido que nades, es un deporte que no resulta peligroso ni agresivo, por lo que a pesar de tus miedos, te recomiendo hacerlo por tu cuenta… Un monitor no es médico ni mide la intensidad de tu nado… Creo que con sentido común puedes nadar perfectamente sin miedo ninguno porque no le harás daño al bebé. Yo llevo 20 semanas nadando sin parar y creo que es todo positivo, me encuentro mucho mejor que al principio y me ha dicho el reumatólogo y el gine que no lo deje…

    Espero que todo vaya bien! Un saludo

  • Responder
    LlampisRovelló
    22 julio, 2015 at 3:47 pm

    Deu ni do con tu espalda!! Espero que no te dé mucho mas por saco y puedas volver pronto a hacer vida normal.

  • Responder
    Sra X
    22 julio, 2015 at 3:59 pm

    Jolín, vaya historial! Lo has tenido que sufrir de verdad… Espero que te puedas apuntar a natación, y si te animas a hacer más yoga, de verdad que va genial, y te ayude a estar mejor el resto del embarazo.
    Mucho ánimo!!

  • Responder
    Segundos Pasos
    22 julio, 2015 at 5:02 pm

    tu cuídate que ahora lo más importante sois vosotros! ya verás como dentro de poco estarás como nueva!!!

  • Responder
    Beatriz
    23 julio, 2015 at 12:22 am

    Madre mía que historia!! Eres una survivor, chica.
    Yo tuve lumbalgia en el primer embarazo y lo pase fatal, 2 semanas acostada sin poder moverme. Me paso en la semana 10. En este por suerte no.
    Si puedes ve a un fisio, porque con tu historial lo mismo te puede n hacer masajes o algo para que a medida que cojas peso no se te empeore la espalda. Ánimo!!

  • Responder
    Ane
    23 julio, 2015 at 12:52 pm

    Yo lo que tuve en mi embarazo fue ciática, y me derivaron al fisio y me fue genial, me aliviaba bastante, y me permitió tirar trabajando y haciendo vida normal hasta el final del embarazo.

    A ver si hay suerte y te recuperas pronto.

  • Responder
    Estela
    24 julio, 2015 at 10:53 pm

    Ay nena….menuda travesía la de tu espalda en todos estos años debe de ser terrible….ánimo lo primero sois tú y tu bichito cuídate mucho lo estás haciendo muy bien….?

  • Responder
    laura
    30 agosto, 2015 at 9:31 pm

    No sabes como me alegro de haberte encontrado así por casualidad, porque a veces la gente me mira como un bicho raro… Yo estoy buscando mi primer embarazo y tengo escoliosis.. Yo fui operada con 16 años porque los grados aumentaron tanto que mi columna estaba aplastando los pulmones, y la vedad es que me da pánico que algo ahí dentro pueda “partirse” o moverse al quedarme embarazada.. yo también utilicé un corsé durante toda mi adolescencia.. con lo que eso conlleva.. no sabes como te entiendo.

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